pero no cualquier consuelo

Le pregunté dónde estaba el perro

Algún día, me dijo medio en broma, me enseñaría cómo vivir -, o, al menos, llevar una cierta existencia consciente ¡sin corazón! Por su parte, sufría de una serie dolencias…
hay ropa tendida en una cuerda

Aquello les complacía

Poco a poco, la elevada percepción sensorial y el campo energético humano empezaron a ser partes integrantes de mi propia vida. El hombre de la carabina miró a los dos…